Aprendí a escribir cuando iba a párvulos... me dieron mi primer lápiz de minas y un cuaderno Rubio titulado Escritura vertical.
Todo eran palitos y redondas que se unían de forma curiosa.
Pasados unos años he de aprender otro tipo de escritura, en la que el cuaderno es un blog, el lápiz son mis dedos y las páginas no pasan en horizontal, sino en vertical...



domingo, 4 de septiembre de 2011

no espero cambios, los provoco...

son más de las tres de la mañana... Xavi y Mariajo acaban de irse tras una divertida cena improvisada... han venido acompañados de un Ribera del Duero y un Codorniu Brut Rose con los que hemos brindado por mi nuevo trabajo...

no quiero confundiros... sigo igual.... ha vuelto la rutina y el lunes se presenta duro -incluso más de lo normal- temiendo ya la primera bronca/sermón por mmmm no sé... ¿morder el bolígrafo?...

como sé que algún me iré, he creído que debía celebrarlo... así que he provocado un cambio en mi estado de ánimo para enfrentarme al lunes... los tres me han ayudado chocando alegremente las copas con la mía... hemos acompañado el vino con gambas que Quim ha cocinado a la plancha y que hemos comprado para la ocasión... hemos charlado y reído, hablado sobre todo y sobre nada: planes de futuro y anécdotas del pasado... el sexo de los ángeles y los nuevos negocios chinos... ha sido distendido, cómodo, fácil... ¡que felicidad!... por un momento hasta he creído que realmente había conseguido lo que tanto deseo...

es posible que esta semana llegue el cambio... por supuesto es más probable que no... pero, ¿qué queréis que os diga?... no pienso perder el tiempo esperando... así que, pase lo que pase, que me quiten lo bailao... que el recuerdo de esta noche, en mi memoria -y aquí- queda... tchín-tchín...